
El pterigión es un crecimiento fibrovascular de la conjuntiva que puede avanzar hacia la córnea. En Guadalajara, Jal se valora su tamaño, sintomatología y efecto sobre la visión o el astigmatismo inducido para decidir manejo conservador o quirúrgico. Está favorecido por exposición crónica a sol, viento y polvo; por eso las medidas de protección forman parte del tratamiento aunque aún no se opere. No debe confundirse con tumores malignos, pero toda lesión dudosa merece examen especializado.
Ojo rojo intermitente, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, irritación y, si crece sobre el eje visual, astigmatismo irregular o disminución de agudeza. Los lubricantes y antiinflamatorios tópicos recetados pueden aliviar molestias mientras se define el plan. Si la visión cae rápido o hay dolor intenso, no basta con atribuirlo al pterigión: debe valorarse urgencia.
Cuando afecta la visión, induce astigmatismo relevante, causa molestias persistentes a pesar de lubricación, o por motivos estéticos tras información sobre riesgos y recidiva. La cirugía no se indica igual en todos los estadios: a veces conviene observar un pterigión pequeño y estable. El consentimiento informado incluye la posibilidad de recurrencia y los cuidados postoperatorios.
La extirpación puede combinarse con injerto de conjuntiva autólogo o membrana amniótica según caso, para disminuir tasas de recurrencia respecto a técnicas más antiguas. El oftalmólogo elige la técnica según tamaño, localización y antecedentes de recidiva. El seguimiento detecta signos tempranos de nuevo crecimiento.
Uso de lentes con protección UV, evitar ambiente seco y polvoso prolongado, y lubricación ocular cuando se recomiende. Sombrero o visera complementan la protección en actividades al aire libre. Las medidas de prevención siguen siendo importantes después de operado para reducir recidiva.